lunes, febrero 17

Limbo

A pesar de la hipérbole propia de la teología, se sabe a fuerza de sentido común, que el "Limbo" es un sitio gris. Es ese momento o lugar sin definición, donde muchas veces nos encontramos a la "espera de" una salida. Esa salida que esperamos mientras sufrimos las indeterminaciones, propias o ajenas, que muchas veces nos excede en capacidad lógica, rebasando los límites del propio cuerpo hacia el interior de las emociones más arraigadas.

Todos bien sabemos, aunque de ello poco se hable, que el Limbo no es una pausa para pensar, un cuarto de luz blanca donde alcanzamos un estado de meditación que, bien practicado, nos muestre la salida en forma de epifanía. No. El Limbo es un lugar de sufrimiento. Nuestras almas sufren atravesadas por perplejidades cual espadas, donde generalmente dos personas -no entiendo de dónde surge esa manía por el par- juegan esgrima valiéndose a modo de escudo, con esa maldita madeja de sentimientos que nos constituyen como personas.

No seamos ilusos,  muchos de nosotros somos enroscados por naturaleza, e ingresamos en el limbo casi gustosamente, de un talante inconfundiblemente masoquista. Nos place usar esa depresión como excusa para estar en la cama, mirar televisión, dormir, o escribir en un viejo blog. Dramatizamos -generalmente los piscianos- porque vivir la vida como si se tratara de la trama de una novela de Canal 9 alimenta ese falso protagonismo que muchas veces oficia de sustito, para el ausente desarrollo del propio autoestima.

El Limbo es un sitio altamente adictivo, para aquellas personas seducidas por la conducta autodestructiva, plagados de dicotomìas, bipolaridades, muchas veces seres veborrágicos y en continuo estado de ciclotimia. Es el lugar donde podemos refugiarnos en el ojo de huracán y pausarnos, aunque cada día invertido en el Limbo, no genera más que pérdidas.

Caer en la cuenta de esa adicción, es el picaporte para la puerta de salida. Aunque veces nos damos cuenta cuánto nos tienta el otro lado del umbral, donde se puede pasar el día en la cama mirando la pantalla del Whatsapp, stalkeando a alguien y no terminar de decidir si se sufre más por el "En Linea" sin "Escribiendo", o el "Ult. vez utilizado", sin mensajes.

Let it be!

martes, octubre 30

Hace casi 3 años que no escribo en este blog. Al principio pensaba que era porque supo ser mi diario íntimo desde los 16 años, y hoy con 23 para 24... a lo mejor es un tanto aniñado hacerlo. También pensé que siempre lo había usado como drenaje de angustias tanto de la adolescencia como de malos amores, y con la llegada de Jonathan -el amor de mi vida- habría perdido su cometido.
Después de esta última gran discusión con él, donde me vi a mí misma repitiendo patrones de historias pasadas, como apresurando el paso hacia una crónica de una relación fallida, experimenté la epifanía más idiota: darme cuenta que el problema siempre echa raíces en uno mismo.
El problema soy yo, claro. ¿Y ahora? ¿Y por qué soy yo?. Asumo que el motivo yace en la incomplitud de una misma. Porque como diría Simmel o Coser o ya no sé quién diantres se le ocurrió la maravillosa idea de que el individuo nunca termina de socializarse, desde la motivación individual podemos señalar que uno nunca termina de formarse como sujeto. Lo que fuimos, lo que somos y lo que queremos ser, no siempre sincronizan coherentemente con el bocho, y perdemos la puta capacidad de autodefinirnos. Y esa necesidad de las personas de poder definirse a sí mismas no termina ahí, sino que conduce indefectiblemente a otra exigencia superior: "darse a conocer". Saber quién sos, y hacerle saber al resto con quién está tratando, son funciones básicas no sólo de socialización, sino de crecimiento personal.
Uno siempre está creciendo, porque a medida que las responsabilidades aumentan en tamaño y forma, y que los espacios donde nos desenvolvemos se tornan ambientes cargados de obligaciones y exigencias, uno va adquiriendo más o menos cancha, a cada problema le pone el pecho y algo aprende. Siempre algo se aprende. El problema está cuando perdés el balance. Cuando quedás como ladrillo hueco: cuadrado, duro por fuera y hueco por dentro. Cuando te empieza a pesar en la nuca y en la panza -ah sí, porque para mí todo pasa por la panza- el trabajo, los estudios, y todo compromiso social que le quieras sumar. Y uno aprende a ser cada vez más resolutivo, y menos libre.

Es gracioso que desde que abrí este blog a los 16 años, quedó grabada la firma "Let it be", y es aún más irónico darme cuenta, que parece ser la única llave hacia el equilibrio personal.


Let it be!

domingo, febrero 21

Dejarse mimar

No me fue, ni me es fácil, acostumbrarme a tener esta nueva relación. Estar con Jonathan me produce sensaciones antagónicas a las que creía que debían experimentarse estando de novia. Existe amor, pasión y locura, pero no se traducen en un dolor que desgarra, la tercera guerra mundial e intento de suicidio, sino que es un amor que te infla como un globo de felicidad, la pasión está en cada beso o caricia, y la locura... es solo ser capaz de hacer cualquier cosa con tal de ver feliz al otro ¿me explico? Me cuesta adaptarme, a entender que el amor puede ser lindo, que puede traerte solo alegrías, que existe compañerismo y que también es real el viejo mito de las almas gemelas.
Por eso también me está costando, amarlo a la distancia, porque cada kilómetro me arde un poco más.


El vacío del instante,
el contenido distante,
la ausencia impuesta,
la amargura molesta,
llevar a cuestas
emociones innecesarias,
que entre otras varias
más hermosas, se pueden
experimentarlas y que queden
solitas y tamizadas
de crueldades encontradas
por almas separadas
que involuntariamente
se perciben ausentes,
quedándoles el presente,
para el conteo regresivo invocar.



Let it be!

viernes, febrero 19

Reload

¿Me extrañaron? Sí, es cierto, me tomé unas muy largas vacaciones. Pero como dice el título de este blog... esto es un jardín de amores y rencores, y por unos cuantos meses no sentí ninguno de ellos.

Ahora sí, les voy a contar qué fue de mí en todo este tiempo:

Empecé a caer en este eterno acantilado llamado "Amor" el 17 de noviembre de 2009. Fecha más significativa el destino no pudo elegir. Ese día cumplía 26 años Ezequiel, mi ex novio con el cual mantuve 3 años completos de amor, locura y guerra... una contienda que no terminamos ganando ninguno de los dos. Tuvimos dos bajas, y ninguna victoria.
Sin embargo empecé la fecha de una manera particular, había empezado a chatear 24 horas antes, con el amigo de una compañera de la facu, el cual nos cruzamos en el tren dos semanas atrás. La casualidad se había apoderado de ese vagón ni bien él puso un pie dentro del mismo. Mi compañera, Mariana, lo conocía de la primaria y terminaron el colegio juntos, grandes amigos -por cierto- pero a su vez ella se encontró con otra gente y no paraba de decir "¡Cuánta casualidad!" Cada vez que un conocido suyo se subía al tren (en total fueron como 5 personas).
Nunca pensé que iba a encontrar el amor en el Sarmiento. Estaba en una etapa de mi vida en la cual descreía completamente del sexo masculino, y me materialicé en una femme fatal que solo se fijaba en hombres cuyo auto tuviera patentes entre la E y la I. ¿Conocer a un pobretón en el tren? ¡De Ninguna Manera!
Bueno... el destino suele burlarse
todo el tiempo de nuestra manera de pensar , parece divertirse demostrándonos lo equivocada que puede estar la cosmovisión de cada uno.
Jonathan saludó a Mariana, pero esta después de cruzar cuatro o cinco frases, se dispuso a hablar con el otro grupo de personas que también hacía mucho que no veía, y se quedó solo. Yo también estaba sola. Únicamente conocía a Mariana y no me estaba poniendo ni un poquito te atención. Mirada va, mirada viene... inicié
YO la conversación, intrigada por lo que él estaba estudiando: Producción integral de radio.
Quedamos ambos avasallados por la personalidad del otro, himnotizados, transportados mentalmente a un café en cualquier rincón de Buenos Aires... pero no. Estábamos llegando a Ramos Mejía... y sin pedirme nombre, teléfono, MSN o facebook... se despide con un sequísimo "Chau" y se baja en esa estación, siendo que podría haberlo hecho en Haedo... y hablar conmigo un poquito más.


(continuará aquí)

den+*+

Let it be!

jueves, noviembre 26

Un nuevo amor

Sos el sol que apareció para iluminar mis días... cada día te siento más presente en mi corazón... te adoro, te quiero muchísimo, y me estás enamorando...


Gracias por esto

Let it be!

sábado, octubre 24

Mejor momento

qué hermoso es sentir que estás viviendo el mejor momento de tu vida
en este instante soy feliz, no me hace falta absolutamente nada.


ojalá que dure...


PD: Sale previa en casa con las chicas, fernet, gancia, cerveza.... y después... ¡FIESTA!

Continúan brillando mis 20 añitos...

Let it be!

lunes, octubre 5

OCTUBRE


Llegó octubre. Hace 6 meses la llegada de octubre estaba años luz de distancia. Increíble. Estoy muy bien, me siento nueva. Hacer lo que uno quiere, ocuparse de la carrera, de salir, de hacer dieta, de ir al gimnasio, de hacerse baños de crema, la francesita, encremarse despues de cada ducha, comprar maquillaje, ropa, perfume, carteras, zapatos. Sentir cosquillitas en el vientre antes de una cita, viernes de café, sábado de rock. Sudar cerca de 1 litro bailando reggaetón. Que te duelan los pies al otro día de tanto mover el cuerpo en tacos de 10 centimentros. ME siento VIVA. Energía, ganas de salir a comerme el mundo como típica adolescente... estoy ahora quitándome telarañas y saliendo a relucir mis recientemente lustrados 20 añitos.
Ningún hombre entendería por qué todo esto me hace tan bien, nos hace bien a muchas en realidad. Sentir que vivo, que tengo historias para contar en la semana, que no me canso de sumar nombres y situaciones. Que mucha gente me cae bien y a otras tantas le caigo bien yo. Saber que hay un amigo que es capaz de irte a buscar a una fiesta aburrida solo porque sabe que es buena onda bailar con vos. Ser un buen plan para chicas y chicos. Sentirme buena amiga, buena hermana, compañera de ruta. Por fin estoy TRANQUILA. Y por más que haya sido bastante alto el precio que pagué por esa tranquilidad, no me arrepiento de haberla conseguido. Como tampoco la cambio por nadie.
Quiero dejar como mensaje, que no solo SE PUEDE sobrevivira una separación, también se comienza a VIVIR otra etapa, y eso se llama crecer.
PD: La foto es de mi nuevo tatuaje. Es la L de Laura, la hermana que elegí.



Let it be!

domingo, septiembre 27

Me voy a morir

Otro fin de semana en cama. ¿Enferma? No. Deprimida. No me pude levantar, no puedo hablar. Tengo la garganta comprimida. Me arden los ojos. Estoy cansada. Hace 6 meses que no dejo de llorar los domingos. Puta madre, siento pinchazos en el pecho, se me entumece ese músculo que bombéa sangre y de tan tiezo empieza a doler. En lo único que pienso es cuándo se va a terminar. Probé todo lo que pude, salir, tomar, joder, bailar, conocer a alguien, nada. Nada funcionó. Nada me funciona. No puedo interactuar, no puedo estudiar porque no puedo dejar de llorar. No tengo fuerza para nada, ni para nadie.

Estoy viendo que la gente se preocupa. Entiendo cómo mis padres, en tanto progenitores, odian tanto a la razón de mi malestar. Mi mejor amiga, mi hermana, mis amistades nuevas, las viejas, gente que ni tanto conzoco me llama para saber por qué no salí, por qué estoy mal.
Ya no les cuento, siento que canso a la gente y además... entre tantos desganos, tampoco tengo ganas de hablar.


Solo 1 llamado de teléfono me puede levantar. Nadie se muere de amor, si el llamado no suena tocaré fondo y de alguna manera me voy a levantar. Aunque espero no haberme quedado sin carrera y sin trabajo por no poder salir de la cama.

Faltan 6 horas y media para que termine el domingo.


den+*+


Muriendo.

sábado, septiembre 26

Ojalá

Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia, deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.
Ojalá que la luna pueda salir sin tí.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos.

Ojalá se te acabe la mirada constante,la palabra precisa, la sonrisa perfecta.

Ojalá pase algo que te borre de pronto:una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones.

Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda.
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz.
Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado.
Ojalá que el deseo se vaya tras de tí,
a tu viejo gobierno de difuntos y flores.




Silvio Rodriguez

Let it be!